Mazunte: seguir siendo niños

Decir adios a Puerto Escondido no fue facil, pero queriamos seguir haciendo nuestro camino.

Fueron varios los medios de transporte que tuvimos que tomar para recorrer los escasos 80Km que nos separaban de nuestro siguiente destino: Mazunte. En primer lugar, autostop hasta la carretera principal, donde un pequeño autobus nos llevaria hasta un cruce . Ahi, tomamos un taxi colectivo, que es aquel que solo hace una ruta y que parte cuando esta completo; es economico, pero como desventaja tiene que a veces pueden ser 6, 7  o hasta 8 las personas que lo completan.

Mazunte es un pequeño pueblecito costero donde conviven en armonia los locales de la zona junto con algun extranjero que aqui llego y no se fue. Si pensabamos que Puerto Escondido era tranquilo era porque todavia no habiamos llegado aqui.

Nos alojamos en la “Posada del arquitecto”, pero en esta ocasion  no vamos a tener habitacion, ni cabaña ni una litera; vamos a dormir al aire libre sobre unas camas “flotantes” que penden de unas cuerdas, situadas sobre un acantilado a orillas del pacifico.Las vistas son inmejorables y el amanecer, aunque te hace despertar muy temprano, es un regalo para los sentidos. Lo que en ocasiones es una ventaja, a veces se convertia en inconveniente, y es que, de hecho, era tal nuestra cercania al oceano, y el ruido de las olas peleando con las rocas, que por las noches tenia que usar tapones en los oidos para conciliar el sueño.

Amaneciendo desde la camita

Nuestro hogar

Raul sigue durmiendo mientras amanece

El turismo aqui es muy escaso y muy diferente al de los anteriores destinos. Mazunte es el paraiso de “Hippies”, de gente mas alternativa, de amantes del sol, de la paz , del yoga y de playas desiertas alejadas de cualquier ruido.

San Agostinillo de los entretenimientosPiscina natural

Segun la guia de viaje aqui se viene a no hacer nada y a relajarse. Las pulsaciones bajan tanto que la sangre puede llegar a cuajarse. La hora no existe y haces una vida similar a la de un bebe; cuando tienes hambre, comes, cuando tienes sueño, duermes…. De hecho, una noche fuimos a un bar regentado por un argentino, en cuya puerta habia un cartel que indicaba que habia ” hora feliz” ( 2 x1) entre las 8 y las 10. Como nadie en el local tenia reloj ni cualquier otro artilujio que marcase la hora, el jefe decia que la hora feliz seria hasta que cerrasen.Durante nuestra estancia aqui, Raul y yo hemos sacado aun mas a los niños que llevamos dentro. Nuestros entretenimientos se han basado en jugar, trepar por las rocas buscando playas mas alla de lo que el litoral permitia, pelear con las olas en batallas perdidas, correr, esquivar “cacas” de murcielagos en alguna cueva cerca del oceano, refrescarnos en alguna piscina natural de dificl acceso.

Piscina natural

Hacer el payaso en la playa fue el mayor de los entretenimientos

Somos perros callejeros. No tenemos casa. Disponemos de nuestras camas y de unas taquillas para guardar la mochila. El bañador y las chanclas han sido nuestra indumentaria esta semana.

Asomado al balcon-casa

Somos muy pocos. En escasos dias ya conoces tanto a los otros turistas como a lo nativos. El mismo que te sirve el desayuno, es el que por la tarde hace de profesor en una improvisada clase de salsa. La chica que te sirve la cena, que a su vez es cuñada del “profe” de salsa,  te deleita con un espectaculo de fuego cuando cae la noche a orillas del oceano.Un ambiente acojedor y amigable cargado de musica en vivo.

Por sorpresa nos encontramos con Margarita, la italiana que conocimos a nuestra llegada a Mexico D. F.. Todos nos alegramos del reencuentro inesperado. Hablando con ella, coincidimos al decir que parecia haber pasado mucho tiempo desde que nos habiamos visto. Son tantos los lugares por los que pasas, las calles que transitas, los diferentes hostales y camas donde duermes, es tanta la gente que vas conociendo y las experiencias que vives en escasas semanas, que te parece haber vivido una pequeña vida. Es una sensacion un poco contradictoria: por un lado parece que comenzamos el viaje hace mucho tiempo y por otro, parece haber pasado muy rapido.

Los alrededores de Mazunte no dejan indiferente a nadie. Las playas de Zipolite y San Agostinillo, el encanto de Puerto Angel, o los delfines y ballenas que se ven en la lejania mientras contemplas la puesta de sol en Punta Cometa.

Los dias pasan y el exceso de tranquilidad nos llama al movimiento.

Carlos

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3 responses to “Mazunte: seguir siendo niños

  • ramon

    Harry no te olvides de seguir escribiendo, pq cada vez que lo haces nos gustan más tus comentarios y nos alegra más saber de ti y lo bien que lo estás pasando. No cambies nunca crack y que sepas que te vamos a echar de menos en el amigo invisible, Un abrazo carlos y cuidate mucho

  • Pipita

    Free bird!!!!!!!!!!! Q fotones con los que nos estas deleitando!!! Sigue disfrutando como tu sabes warra!! un abrazo pipita!!!

  • Charly´s BDX Familia

    pura vidaaaaaaa que disfruten

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