Barra de la Cruz

El “mono” por apurar los ultimos dias de surf en Mexico, antes de adentrarnos hacia el interior, nos lleva un poco mas al sur, a Barra de la Cruz.

Este pequeño pueblo perdido en el mapa, apenas ofrece sitios donde hospedarte o donde comer. Es solo conocido por surfistas y por tanto, con mayor afluencia en los periodos de buenas olas ( entre abril y octubre);ahora somos 5 contados.

Nos hospedamos en las Cabañas de Pepe.Muy sencillas, no todo lo higienicas que deseariamos, pero con enchufes, lo cual provoca una pequeña celebracion:  por fin podemos cargar camaras, I-pods y maquinillas de afeitar.

El catre

La playa esta a 1’5 km del pueblo, los cuales recorremos en unas bicicletas que harian sufrir al mismisimo  Miguel Indurain.Plato mediano y piñon pequeño es la posicion fija de una cadena que hace mucho que dejo de estar lubricada en aceite para estar seca y llenita de tierra. El sillin, seguramente diseñado por algun tipo de torturador, te hace pedalear siempre de pie, a menos de que no quieras sentarte en varios dias. Todo eso junto, con un sol de justicia, hacen que llegar a la playa  se asemeje a una etapa de los alpes franceses. La recompensa lo merece. Ante nosotros una bahia con forma de media luna, preciosa, inmensa y desierta.  Las unicas dos personas que nos encontramos fueron nuestros amigos los suizos que conocimos en Puerto Escondido: el mundo es muy pequeño.

Con los suizos

La ola de derecha es el atractivo de Barra de la Cruz, la cual no hemos podido disfrutar todo lo que queriamos, al estar muy pequeña. Aun asi, alguna que otra olita hemos “pillao” mientras contemplabamos la salvaje costa desde el oceano.

Otro de los alicientes de esta playa es que hasta aqui llegan miles  de  tortugas a desovar. Atractivo del que tampoco hemos disfrutado porque la “Marina” controla el acceso a esta playa, el cual queda prohibido por la noche, que es cuando las tortugas aparecen en escena.Nos pedian una serie de permisos, papeles y tramites burocraticos que no cumpliamos. Lo hemos intentado de una forma y otra,pero no ha sido posible.

La falta de olas y el no poder ver a las tortugas adelantan nuestra salida de “Barra”. Me llevo como recuerdo el amor otorgado por algun tipo de insecto que vio en mi un buffet libre: solo contando la pierna derecha, y de rodilla hacia abajo hemos contado 56 picaduras. A eso habria que sumarle pierna izquierda, y la zona del lomo que tambien le gusto.

Carlos

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