De Cuenca… A Perú!

Con la RESACA que nos provocó Montañita, avanzamos hacia un nuevo país.

Agarramos un bus que nos llevó hasta Guayaquil y de ahí otro para llegar a Cuenca (última ciudad que visitaríamos en Ecuador).

Cuenca (Ecuador)

Lleva el nombre de “Santa Ana de los Ríos de Cuenca” honor a la ciudad de España.

Mirando pa Cuenca

En este viaje nos acompañan Monique, una canadiense muy simpática y algo alocada, que nos sorprendió en el Hostel Iguana con sus dotes para cantar y tocar la guitarra. También viene con nosotros Diego, un uruguayo-gallego el cual es difícil describir con tan sólo dos adjetivos, es esa clase de persona que tiene gracia innata; Te anima un entierro!

El bus a Guayaquil fue de unas 3h. aproximadamente. Ahí hicimos una parada en la estación terrestre del lugar, un gran centro comercial que después de unas semanas alejados de la civilazión, fue como soltar a dos catetos en El Corte Inglés de Málaga (sin las recientes inundaciones claro). Cenamos en un restaurante que empieza por Mc y termina por Donald’s, había ganas de comida “basura”. Y con el estómago lleno, pillamos el bus con dirección a Cuenca durante la noche.

A las 04:00h llegamos al destino, siendo complicado la búsqueda de un hostel, con lo cual tuvimos que optar por un Hotel con una tarifa de 13$ la noche (muy “caro” para lo que pagamos habitualmente).Se considera que es una de las ciudades del Ecuador con mayor calidad de vida del país.

Nuestro hotel… (Seguro)

                                     

La última cena (ecuatoriana)

Al día siguiente hicimos un tour (sin guia obviamente) por todo el centro de la ciudad  (su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco) visitando sus numerosas iglesias, catedrales…

Iglesias

DON Mariano

                                      

Parque de San Blas (sin el muelle)

                                    

Catedral

Incluso algún que otro museo… No todo va a ser juerga!

Alex Kid

                                     

By the FACE

Habíamos cambiado de alojamiento a un Hostel llamado “La casa cuencana”, digno de mencionar en el blog ya que tuvimos una acogida y una hospitalidad espectacular.

Welcome at home

Por la mañana nos levantamos con la intención de hacer un trekking por el Parque Nacional de Cajas. Llegamos allí, en camiseta y pantalón corto, cuando nos vieron en la entrada del parque se negaban a dejarnos pasar con tal indumentaria ya que debíamos portar otra vestimenta más adecuada a las características del lugar. Tras una pequeña negociación nos dejaron acceder por una zona menos exigente, sólo para principiantes. Había casos de personas desorientadas que posteriormente tenían que ser rescatadas por militares de la zona.

“Mapita” para no perdernos

                                            

Caminante no hay camino

Free from desire

                                           

papa LLAMA

Anduvimos sobre 3h. y después de tomar un picnic en mitad del monte, salimos a la carretera para ver si alguien nos remolcaba de vuelta a la ciudad. Sin pasar por la salida, lo cual era de obligado cumplimiento para todo excursionista que visitara el parque (a día de hoy, nosotros debemos ser cuatro personas que estamos en búsqueda por alguna montaña del Ecuador).

La Fuga

Esa misma noche nos trasladaríamos hacia Perú, concretamente a Máncora, un pequeño pueblo considerado por muchos como el paraíso. Se caracteriza por tener playas de arenas limpias donde descansar, aguas cristalinas y cálidas, presenta un clima agradable y como no, conocido por su vida nocturna.

El viaje durante la noche resultó ser cómodo al principio. El bus era muy confortable como para pasar de un país a otro en un tiempo estimado de 7h. El problema vino cuando en el asiento de al lado viajan una madre y su hijo. Ella vomitando en una bolsa de plástico (como unas 3 veces creo recordar) y el pequeño llorando durante unas 5h. y media. Con tal situación, cuando conseguimos dormir un poco, nos despertaron a mitad de camino para pasar por la aduana, 10 minutos de gestión y de vuelta al bus.

Sobre las 05:00 de la mañana llegamos a Máncora y esta vez sí, el hostel lo teníamos muy claro. Contabamos con muchas buenas referencias sobre el “Loki” y por lo que comprobamos in situ, todas merecidas!

Pre…

                                     

…ocu…

                                                        

…paos!

Nuestra habitación estaba intregada por Charly y yo, el gallego y Sebas (recién llegado, hizo de anfitrión como buen peruano).

Los cuatro fantásticos

Los días en el Loki fueron un estrés total… levantarse para desayunar, ir a la piscina, ir a la playa, almorzar, tumbarse en la hamaca, cenar, beber y fiesta!

Drink Team

                                     

Room party

Así estuvimos viernes y sábado, hasta que el cuerpo aguantó.

Atardecer en Máncora

Con semejante plan y antes de quedar perpetuos en Loki, el domingo hicimos la mochila para dirigirnos a la playa de Lobitos, lugar de residencia de nuestro amigo. Después de un merecido almuerzo en un resturante con especialidad en ceviches (salpicón de mariscos) y con mucha pena por despedirnos de Diego, un coche nos trasladó en un par de horas al que sería nuestro nuevo hogar durante una semana.

Encevichados

                                                                                                                                                           Danielo

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